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Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson y Alle anderen, de Maren Ade (Entre nosotros)

Ayer tuve que soportar las pretensiones de la segunda película del reconocido Paul Thomas Anderson. Boogie nights. Qué suplicio de planos secuencia en “guateques”, música setentera, mezcla de comedia y drama para radiografiar la citada década. Una de esas películas incipientes que utilizan los consagrados directores estadounidenses para impresionar con algo que parece nuevo y fresco (la industria del porno) pero contado de la forma más convencional posible. Si bien, PTA luego estrenó la aún más pretenciosa, aunque bastante acertada, Magnolia. Y últimamente ha encandilado definitivamente al establishment con la aún más aún más pretenciosa, y algo aburrida, There will be blood (Pozos de ambición). 

Boogie nights cuenta la historia de Dirk Diggler, actor porno, interpretado por Mark Wahlberg. Dicen que su personaje está basado en un importantísimo figurante del porno, conocido por el tamaño de su miembro. Sorry, girls, York no sabe tanto de actores pornográficos. Una leyenda, dicen. York piensa que hay más películas basadas en personajes.históricos.legendarios, que personajes.históricos.legendarios. Está convencido de que alguno se lo inventan.

Y lo peor de todo es que se sabe en cada momento lo que va a pasar. Un déjà vu constante. Nada sorprende. Nada es original. Al principio es divertido pero todos sabemos que terminará poniéndose seria. Naufraga pese al gran reparto (Julianne Moore, Philip Seymour Hoffman, Don Cheadle, John C Reilly, William H Macy…). Todo lo que empieza como comedia acaba como tragedia. Una aburrida tragedia.

York se siente tan intelectual por citar el único pasaje que recuerda de su fase Bolaño que necesita seguir escribiendo. Igual que necesitó ver una película cualquiera para superar el mal trago de Anderson. Fue a su videoteca. Escogió un DVD al azar y guardó silencio. York no sabe nada el 80% de los DVDs que tiene en su casa. Igual que un académico. Alle anderen, se titulaba.

Pues resultó que la película era más que aceptable. En la primera escena, York rió. Y eso es más de lo que puede hacer Boogie nights. Entre nosotros es muy sencilla, lineal, centrada en un único tema. Pero es tenaz en su original planteamiento, angulosa, atractiva… y mucho más entretenida. Cuenta la historia de una pareja rarita, que se quiere a trozos.

Durante dos horas, disfrutas de lo raritos que son, de lo rarita que es ella, de lo rarito (pero menos) que es él. Ellas siempre tienen la culpa de todo. Pero se quieren. Y juntos están bien. Pero siempre hay una tensión subyacente, un desperfecto, algo que falla de fondo. Una constante sensación de inestabilidad.

Es una producción muy pequeña, alejada de la trascendencia y las pretensiones de otras industrias, pero es verdadera. Las interpretaciones dejan poso (1) por su naturalidad. Una intrusión voyeur en el complicado mundo de las relaciones de pareja.

(1) dejar poso: locución lamentable a la hora de hablar de una película. Demasiado frecuente.

Dime algo que no sepa, amor.

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