Archivos para 30 junio 2011

Le père de mes enfants, de Mia Hansen-Løve (El padre de mis hijos)

Esta es la película más necesaria del mundo.

Porque todos sabemos que el cine dentro del cine lo inventaron los griegos. Y hemos visto demasiados filmes que pretenden homenajear a actores, homenajear a directores, homenajear a guionistas, homenajear a actrices y homenajear géneros cinematográficos. ¿Pero quién ha hecho una película homenajeando la figura del productor? ¿Es que no se había dado nadie cuenta de lo importante que es un productor?

Mia Hansen-Løve sí se ha dado cuenta. Y dedica su necesaria (repito, tres veces, muy necesaria) película a canonizar la inmensa labor del productor. También habla un poco de lo mucho que el productor quiere a su familia, pero menos.

Entiendo que a los que se dedican al cine les guste verse en pantalla. Pero York no tiene por qué aguantarlo. Como tampoco aguanta los libros que sólo hablan de escritores (con todo mi amor, Vila-Matas).

Dicho esto, todavía nos faltan palabras para terminar una entrada presentable. Así que qué añadir. Le père de mes enfants, salvo por la arrogancia egocéntrica del argumento, es bastante correcta. Se intenta representar una familia normal, a través de momentos cotidianos, y se consigue. La naturalidad de los actores y el rutinario montaje son los grandes aciertos de la película.

Se acierta también a la hora de enfrentarse al punto más importante en la trama. Sin ningún recurso cinematográfico. Verdaderamente real. Muy valiente.

En el fondo, a pesar del ombliguismo reinante en el cine francés, en casa gustan estas películas. Donde la muerte es tan aburrida como la vida. Donde la cámara selecciona con precisión los momentos más significativos de tantas vidas minúsculas. Me recuerda en eso al buen hacer de Xavier Beauvois en Le petit lieutenant (El pequeño teniente, 2005) y Des dieux et des hommes  (De dioses y de hombres, 2010) y al talentoso Olivier Assayas de L’heure d’été (Las horas del verano, 2008) y Fin août, début septembre (Finales de agosto, principios de septiembre, 1998)

Y esto quería decirlo York, para impresionarnos. Pero luego resulta que Mia Hansen-Løve era aquella chica amarga de ésta última película. Que está casada con éste último director, Assayas. Aunque no sé hasta qué punto es relevante. Y eso York no lo sabía.

Este blog cada día está más lejos de ser “corrosivo”.

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Hanna, de Joe Wright

Una vez leí un libro extensísimo sobre un experimento paradigmático de la sociología moderna. Se trataba de alimentar a dos perros. Al primero, se le daba siempre de comer restos alimenticios, huesos… A un segundo se le alimentó con la comida para perros más cara del mercado. De esa que huele bien y tiene perros felices sobreimpresos en la bolsa. Con el paso de los años, se le ofreció al perro desnutrido la suculenta comida de su compañero. Y siguió comiendo la misma mierda.

Lo mismo sucede en la industria del cine. El mercado de las películas de acción es complicado para la gente que sabe hacer cine más allá de saber filmar explosiones. No se puede ofrecer algo distinto sin esperar un rechazo unánime del público. Ha pasado en varias ocasiones. Fue el caso reciente de The American de Anton Corbijn. Malísima. Fallida, pero arriesgada.

En cambio, en Hanna, los resultados son completamente distintos. El argumento es estúpido. Pero estúpido-bien. No estúpido-mal.

Lector estudiante: ¿Me puede poner un ejemplo que no lo entiendo?

  • Estúpido-mal: A su hombre muy de clase media, muy culto, muy tranquilo, muy familiar le destroza la vida otro hombre muy malo. Es entonces que el hombre muy bueno con el que todos empatizamos decide tomarse la justicia por su mano. Ejemplos: Tres días después, Gladiator, Un ciudadano ejemplar y el 80% de los número.uno.en.usa.
  • Estúpido-bien: Es tonto, no tópico. Ejemplo: Hanna. Una adolescente rara está entrenada para asesinar agente. Luego la dejan libre y asesina a gente.

Es evidente, lector estudiante, que toda la película es una broma infinita. Un experimento. Ganas de pasarla bien. Y eso es lo que hace el director. Tal y como se le pide. Joe Wright que sabe. Ya conocíamos su manierismo, a veces equilibrado (Expiación) y a veces mediocre (El solista). La pantalla se llena de escenas épatants, acompañadas de magnífica banda sonora de los Chemical Brothers. Algo de humor absurdo y un guión resultón.

Sin duda la mejor película de acción de lo que llevamos de año. Que no es difícil.

Y no jodas con que el final es una mierda. Aficionado.

Ahora tocad música de baile

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Die Fremde, de Feo Aladag (La extraña) y Solino, de Fatih Akin

Fatih Akin gustó en casa. Pero importa una mierda. Lo que queremos en este blog son visitas. Antes de hacernos ricos con propaganda virtual. Y el CINE ALEMÁN triunfa. O al menos eso dice el gestor de visitas de WordPress. Esa utilidad dice mucho de la honestidad de los blogueros. Y por su puesto, de mi honestidad a la hora de escribir. ¿Qué será lo próximo? El 15-M, seguramente. Vende.

Así que York se ha encargado de buscar dos películas relacionadas con Fatih Akin. Este blog empieza a tener demasiada coherencia. Va a dejar de ser un blog-programa para convertirse en un blog-serie-con-temporadas.

  • Die Fremde (La extraña) es la película que ha presentado este año Alemania (entera) para los Oscar. No la han nominado, claro. Y desde aquí lo agradecemos. El Oscar a Mejor película de habla no inglesa es una broma. De mal gusto. En inglés se titula When we leave. Porque sí.

Resulta que  Die Fremde es igual a Gegen die Wand (Contra la pared) de Fatih Akin. Aprovechan el puente aéreo Alemania-Estambul. Y también de paso comparten actriz protagonista, por no cambiar la reserva de los vuelos. Con esto quiero decir que se vuelve a los mismos temas: inmigración turca, choque de culturas, problemas con la tradición familiar…

La actriz, Sibel Kekilli, es un portento. Innegable. El guión es coherente consigo mismo. Las relaciones personales y los sentimientos siempre se narran con contención –tópico de crítico-. Y hasta la trilladísimo flashback se sostiene por la fuerza visual de la primera escena. Cualquier idiota es capaz de ver, por lo tanto, que ésta es una buena película. Si bien, también es un producto impersonal, repetido y obvio. Interesante también por ser la ópera prima de Adalag. No sé ha estrenado en España. Y lo más probable es que nunca llegue a nuestras pantallas.

Solino (2002) la dirigió Fatih Akin antes de conocer el éxito. A un cineasta se le llega a conocer siempre en lo peor que ha hecho. En sus proyectos fallidos. En su cuenta corriente.

Pero éste no es el caso.  Solino es un Cinema Paradiso algo menos azucarado. Un film que ignora la inteligencia del espectador. Combina todos los tópicos sobre el devenir a lo largo de treinta años de una familia italiana que emigra a Alemania (!). A esto le añadimos un pequeño homenaje nostálgico al cine de la infancia.
Pese a todo, es también una buena película que puede gustar (y mucho) a un público amplísimo. Se nota en los detalles la buena mano de Akin (quien sólo dirige). Y pese a que sean tan visibles las costuras del guión, York cree firmemente que la película es bastante honrada. Al menos no cae en el peor de los tópicos posibles en estas producciones: pintar a la familia como ciudadanos intachables de corazón puro. No. No. No. Aquí, por lo menos parecen personas.
Tampoco se estrenará nunca comercialmente en España.
Cuánto daño ha provocado Cinema Paradiso en la historia del cine. Cuánto.

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Gegen die Wand, de Fatih Akin (Contra la pared)

Ya citamos a Fatih Akin con motivo del festival de cine alemán. Para bien. Gegen die Wand (Contra la pared) es la primera película suya que tuvo éxito internacional. Después se consolidó con Auf der anderen Seite (Al otro lado). Una película excelente sobre esas almas que no se juntan, no se pueden juntar. A la crítica le gustó más que trabajos previos. Porque ya no usaba tanto el bote de sangre.

Suele tratar los conflictos sociales entre Alemania y Turquía. Por eso uno no tiene claro si Akin quiere ser político o cineasta. El año pasado nos sorprendió con una comedia donde, esta vez sí, cambiaba de tema; Soul kitchen, algo destemplada. En vez de inmigrantes turcos, había inmigrantes griegos. Véase: evolución.

Contra la pared (2004) es una película clave en la cinematografía europea [York se vuelve arrogante]. Está llena de violencia, sexo, drogas, música.poco.católica, peleas y sexo. La sangre está teñida de dolor, que es un color feísimo.

El director mantiene un control absoluto de todos los elementos. Con fuerza arrolladora. Combina hiperrealismo con elipsis. Es un maestro del ritmo. Música tradicional turca + punk. Y habla del amor como quien habla de la violencia. O de las drogas duras. Es decir, como un fenómeno marginal y persistente.

Esto es un drama anti-romántico. Una historia de love for the loveless. Un título que debería aparecer insistentemente en todas esas listas idiotas de mejores películas.

Me preguntó que término entrará en el diccionario: iñarriturismo o akinismo. Y si se pueden considerar sinónimos en algunas acepciones.

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Il Gattopardo, de Luchino Visconti

Los Cines Verdi han tomado la fantástica iniciativa de patrocinar este blog a cambio de unas cuantas citas. Sociedad de Empresarios del Cine, aprendan. Cines Verdi. Cines Verdi. Cines Verdi. Madrid. Barcelona.

El viernes pasado re-estrenaron Il Gattopardo. En conmemoración del cientocincuentavo  centésimo quincuagésimo aniversario de la unificación italiana. Fecha clave donde las haya.

Visconti sabía hacer cine. Y por lo tanto, no hacía televisión. La diferencia más evidente entre TV y cine es el encuadre. La mayoría de los planos de Visconti son planos generales y medios. Ahora sólo se ven medios, cortos y planos detalle.

El Gatopardo es la cumbre de la estética cinematográfica. Cada escena es un cuadro. Es insuperable. Es tremendamente bello. Es ver.Nápoles.el.gatopardo.y.morir. Es un síndrome de Stendhal agudo.

Una vez dicho esto, York ha de reconocer que se aburrió. York no soporta las películas que duran tres horas y cuarto. Por mucho que cada fotograma sea un cuadro de Velázquez. York no soporta tres horas viendo cuadros de Velázquez.

Las doscientas escenas de bailes, cenas y diálogos sobre costumbres sociales le parecieron algo excesivas. De hecho, todo le pareció excesivo. Claudia Cardinale se mordía el labio excesivamente. Alain Delon era demasiado guapo. Burt Lancaster demasiado elegante. Los palacios de verano tenían demasiadas habitaciones.

Y terminó la película y York no supo qué pensar. Estaba aburrido. Aunque seducido.

A veces lo bueno de los clásicos no es verlos, sino haberlos visto.

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La chica de la fábrica de cerillas, de Aki Kaurismäki

El finés o idioma finlandés es una de las pocas lenguas europeas que no proceden del indoeuropeo. El director de cine Aki Kaurismäki es su máximo representante. En finés, muchas palabras latinas no tienen traducción. Es difícil encontrar sinónimos para términos como: alegría, diversión, delineante, entusiasmo, tulipán, felicidad…  En cambio, poseen una infinidad de vocablos distintos para expresar dolor, hastío, aflicción, aburrimiento, lentitud y depresión. Ver idiosincrasia del finés.

La chica de la fábrica de cerillas (Tulitikkutehtaan tyttö) es exactamente lo que se espera de Kaurismäki en particular y de toda Finlandia en general. Dura una hora y llamarlo largometraje da un poco de vergüenza. Es una historia minimalista, lenta y no necesariamente aburrida. Sólo hay que ir lo suficientemente mentalizado para superar la barrera cultural,  lo que en la traducción se pierde.

Nuestro redactor más racional afirma que nos encontramos ante una obra maestra absoluta. El diseñador que pone las cruces rosas, definió el mediometraje como una huella inmensa de cine que respira con un ritmo raro. Y el becario comentaba que el humor invisible que se desprende con envidiable sutileza es negro-negro-negro (x3).

A mí cuando me hablan de una chica en una fábrica de cerillas pienso en Stieg Larsson y todos esos libros que no leí Lars Von Trier y su emotional porn de Bailando en la oscuridad. Y a partir de ahora, cuando oiga algo sobre mujeres en fábricas también pensaré en esta pequeña obra de Kaurismaki. Que no se olvida. Y eso es mucho decir.

Rumores en el ejecutivo finlandés sostienen que Kaurismäki será nombrado próximamente presidente honorífico de la Comisión Nacional de Ocio y Fiestas.

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13er Festival de Cine Alemán, Madrid: Goethe! de Philipp Stöltz

 Hasta este sábado 4 de junio de 2011 en el cine Palafox de Madrid hay un festival de cine alemán. (este blog es tan universal…). Ayer, miércoles, había una cola muy larga de gente que quería ver la película. Así tuvimos tiempo durante la espera para pronunciar dos mil once veces Goethe, y comparar nuestra pronunciación con los demás. Que se note que wir sprechen deutsch.

Con este tipo de eventos, los alemanes intentan dar la impresión de que su cine en los últimos veinte años es algo más que Corre, Lola, corre; Goodbye, Lenin; La vida de los otros y algo de Fatih Akin. Yo no estoy tan seguro.

El filme inaugural era Goethe! (signo de exclamación incluido). Biopic basado en un par de años de la juventud del escritor alemán. En concreto, la experiencia que aparece en la película le sirvió para escribir uno de los best-sellers más cursis de la literatura Europea, Los sufrimientos del joven Werther. Libro que provocó una ola de suicidios en la época. Por lo pasteloso, seguramente. El resto de su vida -el éxito, el reconocimiento, la felicidad- no dan ni para un corto, evidentemente.

La película no es tan cursi. Se han gastado el dinero en el vestuario y los exteriores, y se nota. La ambientación es magnífica, cuidada al detalle. En cambio, cae en un error conceptual, habitual en las recreaciones históricas. En el siglo XVIII las personas no se relacionaban como ahora. No se follaba mantenían relaciones sexuales prematrimoniales, pero claro, ¿cómo va a entender el público eso? Pues que follen practiquen sexo. Es cierto que a Goethe le iba la fiesta, ¿pero cómo comprender que en esa época no se drogaba uno? Pues que se drogue. La ambientación intenta meternos en la época, mientras que las situaciones buscan sacarnos de ella.

Sin embargo, la cinta es más que correcta. Tiene cierto sentido del ritmo. Bastante entretenida. Buen pasatiempo para intelectuales de tercera y germanófilos de pro. Auf wiedersehen.

Tras la película, el productor y co-guionista Christoph Müller respondió a las preguntas del público. Una mujer pidió el micrófono, dijo que era crítica de cine y aportó su comentario personal. Después se le olvidó la pregunta. York entonces no dijo nada. Se dejó confundir entre tanto espectador cualquiera.

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